jueves, 14 de noviembre de 2013

El miedo a moverse

Peor es quedarse parado.

miedo a moverse
@morguefile
En muchas ocasiones, estamos tan seguros de nuestra posición que todos los problemas que circulan a nuestro alrededor parecen lejanos, no creemos que vayan a afectarnos. Pero, un día cualquiera, la desgracia nos toca y pasamos del círculo de tranquilidad al de la desesperación. La primera idea que logramos concebir en esa fase de incertidumbre es que no nos pasará lo que a la vecina o al amigo que nunca volvió a reinsertarse en el mercado de trabajo. A nosotros no. Yo no. Sin embargo, con el transcurrir de los días o los meses, comprobamos la virulencia de la caprichosa sociedad, donde todo lo domina el miedo a moverse.
Ahora, irremediablemente, pasamos a ese estado de frustración improductivo que nos empuja hacia la pasividad, convencidos de que no vale de nada moverse; agachamos la cabeza porque todos están en contra nuestra, nuestros amigos han desaparecido, los contactos no contestan nuestras llamadas. Ese es un punto donde muchos se entregan a la derrota. 

Esa pasividad se alimenta del miedo a dar un paso más que, probablemente, empeorará nuestra situación. Es mejor atrincherarse con lo que se tiene y conservarlo que dilapidar nuestro empobrecido recurso buscando lo desconocido.

En los momentos de dificultad es más fácil ponerse de lado de quienes han decidido abandonarse a la corriente de la crisis y a la pasividad. Sin embargo, nunca encontraremos la solución en esos grupos, porque allí el tiempo está hipotecado en lamentaciones por lo que se ha perdido antes de invertirse en nuevos proyectos. Aunque sea lo más difícil, es mejor alinearse con quienes desean aprovechar la oportunidad para colocarse en la rampa de salida hacia un nuevo porvenir, el mercado del mañana.   

Mi filosofía de vida me ha enseñado que cuando más difícil se presenta una situación, más activo hemos de mostrarnos. Quedarse parado no conduce a ninguna parte, sin embargo, estar activo abre nuevas puertas, nuevas oportunidades. Y es en estos casos cuando la persona debe ponerse al servicio de sí mismo, es decir, al servicio de su estructura de conocimientos y experiencias que le llevarán por el camino de la superación y el triunfo. El poder está en uno mismo. Mostrar interés productivo ante los problemas es la mejor manera de evitar la derrota segura.