miércoles, 4 de diciembre de 2013

El miedo a lo desconocido

 Dar un paso al frente es avanzar.

El miedo a lo desconocido
@morguefile
El miedo es una forma improductiva de interpretar las consecuencias de hechos que aún no han acaecido. Es el nefasto resultado de presuponer consecuencias negativas a una iniciativa, lo cual siempre conduce a la pasividad. Tener miedo al desenlace adverso de una acción futura conlleva eludirla antes incluso de proponer su realización, es propiciar que un futuro brillante se cubra de niebla, donde la dificultad para encontrar el camino adecuado se multiplica, porque todos tenemos miedo a lo desconocido. Esta precaución suele eliminar cualquier posibilidad de seguir adelante, asumiendo quedarse pasivo basándose en la irrealidad.

Puede decirse que el miedo es el mayor obstáculo para instrumentar una actividad, porque anula las virtudes de las personas; las enfrenta a una situación hipotética que consume su voluntad de actuar, con independencia del argumento o motivación. Prácticamente cualquiera puede recordar cuando de pequeño se tapaba hasta la cabeza con la manta, intentando protegerse del miedo, sin tener en cuenta que se estaba entregando a la oscuridad completa. Eso en el ámbito de la acción personal o a la hora de enfrentarse a una realidad social o de emprender una nueva iniciativa es un gran inconveniente. Intentar protegerse alejándose del foco de la acción es perjudicial para cosechar resultados satisfactorios, incluso para ponerse en marcha en pos de un crecimiento, ya sea personal o profesional. No obstante, no existe un remedio eficaz para eludir las consecuencias del miedo. De camino a esa cura inexistente suele ser habitual escuchar sentencias del tipo: para vencer el miedo tienes que enfrentarte a él. Un discurso fácil de exponer pero difícil de practicar.

En el ámbito del emprendimiento el miedo es constante, porque cualquier acción que se pretende llevar a cabo, está sujeta a un análisis exhaustivo de las posibles consecuencias, de los probables contratiempos, de las dimensiones del virtual fracaso. Es natural estar atenazado por la posibilidad de poner en marcha una actividad y no poderla llevar a buen puerto. Sin embargo, mi recomendación es empezar el análisis de los elementos al revés, anteponer los puntos fuertes a los puntos débiles. Analizar primero los elementos que llevarán al éxito, identificar lo positivo, las áreas donde mejor se desenvolverá la acción, de ese modo, no quedará tiempo para ver las amenazas, siempre irreales, que impiden dar el paso al frente.

Es tan importante tener miedo como voluntad para superarlo. De hecho, si fuésemos a priorizar el miedo al valor, al arrojo, a los propios conocimientos, es probable que nunca seamos capaces de poner nada en marcha, porque siempre estaremos anteponiendo la seguridad al riesgo. Pero, lo digo por experiencia, en el riesgo está el negocio. Arriesgar es una virtud, siempre y cuando se asuma esa acción con prudencia y sentido común. Tampoco se consigue nada asumiendo riesgos innecesarios, o moviendo piezas sin mirar hacia dónde.