viernes, 3 de enero de 2014

¿Se puede entrenar el talento?

Entrenando se puede mejorar.

Debido a las observaciones y comentarios surgidos a partir del artículo publicado aquí sobre el talento, intentaré ampliar un poco más los conceptos globales de aquel escrito. En esta ocasión la idea es describir la relación entre la idea y el talento, una convivencia que puede llevar al éxito o al fracaso según cómo se gestione y que empieza con la pregunta: ¿Se puede entrenar el talento?

¿Se puede entrenar el talento?
@morguefile
La primera cuestión es entender que el talento es consustancial al individuo, aunque no seamos capaces de desarrollarlo para desempeñarnos mejor en aquellas áreas de fortaleza individual. Es verdad que el entrenamiento de las capacidades nos procuraría ese perfeccionamiento, pero teniendo en cuenta que casi no existen centros especializados, al menos en España, para hacerlo y si los hay, apenas pueden acoger a unos pocos, la mayoría deberán llevarse a la tumba la mediocridad, aún teniendo materia prima para avanzar sustancialmente en el desempeño de sus capacidades.

Por eso es importante tener en cuenta que si la idea es la consecuencia de ordenar y definir conceptualmente un elemento, para luego poderlo materializar, no queda otro camino mejor que concebirla a partir del área de habilidad del propio individuo. Por lo tanto, estamos poniendo el talento al servicio de la idea, estamos trabajando con los conceptos y recursos que mejor manejamos, para los que estamos preparados congénitamente, que fluyen por la vía de la capacidad para formalizarlas con las piezas que sólo nosotros sabemos utilizar. El mejor camino para llegar al éxito es seguir el rumbo que marca nuestra capacidad individual. Es más difícil concebir una idea para ponerlo al servicio del talento que utilizar el propio talento para concebir una idea. En realidad esta jerarquización de los elementos que define cuál debe estar al servicio de quién, se invertirá en la segunda fase, y entonces si será importante poner la idea al servicio del talento. Entonces la persona tendrá libertad para innovar.


Enlaces relacionados

Aprovecha tu talento y corre
Maltrato emocional del fracaso
El talento no nace en los árboles
Cómo aprovechar mejor el conocimiento
Beneficios del aprendizaje

Por de pronto, en la primera fase es absurdo empeñarse en crear compromisos con cosas que no sabemos, no conocemos o no somos capaces de manejar. A no ser que podamos someternos a un entrenamiento específico de esa área de habilidad, para lo cual será preciso identificarlo y trabajar en ella. Mientras tanto, si tenemos habilidad para escribir, ¿por qué empeñarse en cantar?, o si ostentamos capacidades físicas, ¿por qué no sacarle el máximo rendimiento? La tranquilidad derivada del conocimiento de las reglas del juego a la hora de ejecutar una tarea constituye la clave para sacar el máximo rendimiento al individuo. El nivel de productividad crecerá exponencialmente si la persona ejecuta sus tareas en paz consigo mismo, seguro de dar los pasos adecuados para cada acción.

Mis años de experiencia entrevistando a personas que buscan trabajo o asistiendo a reuniones donde se deciden la compra o no de un proyecto, me han aportado una definición exacta de los conceptos que se manejan en ese mundo donde se tasa el valor de los profesionales. He de decir que mayormente estoy en desacuerdo con los conceptos más habituales, porque considero que se confunde el análisis de las capacidades con las formalidades. Es decir, se antepone la buena presencia a los conocimientos, los títulos a la experiencia, los conceptos morales a la creatividad.

Pero nosotros hemos criado este perro que ahora nos intenta morder. Así que toca lidiar con él con sus mismas armas. Conozco a infinidad de profesionales que no son capaces de acceder al mercado porque carecen de la condición formal para hacerlo. Confunden el camino intentando acomodarse en funciones que no son adecuadas a sus capacidades o a su formación. Muchas veces es mejor dar un paso atrás en lugar de presentarse voluntario en áreas donde nunca podremos triunfar.