jueves, 23 de enero de 2014

Evitar el cierre de un negocio

Evitar el cierre de un negocio
@morguefile
En los últimos tiempos me abordan a menudo con la intención de saber cómo evitar el cierre de un negocio. Infelizmente, no existe una hoja de ruta que garantice la supervivencia, ni un plan maestro diseñado para formalizar una salvación efectiva. Por lo tanto, mi primera recomendación es que cuando llega el momento más crítico, donde todos los elementos animan a renunciar, es mejor seguir y luchar, porque se necesita el mismo esfuerzo para mantenerse que para retroceder y huir.

Se equivocan quienes creen que existen caminos alternativos para superar el problema fácilmente. Nada es fácil. Saltar por encima de las dificultades no ayuda a recuperar el equilibrio, sino a alargar el padecimiento y a multiplicar las posibles consecuencias. Por establecer un recorrido lógico, los puntos de consideración serían los siguientes:

Afrontar la realidad lo antes posible proporciona una considerable ventaja, ayuda a ahorrar tiempo y esfuerzo, pues las dificultades se acentúan si no se toman las decisiones en el momento oportuno. En la vida empresarial es imposible encontrar ejemplos de autocorrección del problema, nada se soluciona por sí sólo, y alargar la resolución conlleva, automáticamente, aumentar deudas, acrecentar número de afectados, consumir en vano los recursos personales, entre otros factores.


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Lo lógico es empezar liquidando los componentes pasivos, incluso comercializándolos por debajo de su coste real. Si los factores pasivos empiezan a moverse, pueden imponerse al pesimismo predominante y, en estos casos, recuperar el ánimo positivo es vital.

Ser firme en la toma de decisiones resulta esencial. Al tomar las primeras medidas es frecuente olvidarse de los plazos de recuperación, de los gastos básicos para mantener la estructura, de los compromisos cercanos. Pero actuar con firmeza y decisión conlleva también volver sobre los temas dejados de lado al principio, para corregirlos con más criterio.

Si se actúa rápido y firme, la probabilidad de involucrar a todos los actores positivamente, es mayor. Consiguiendo la conformidad general se puede estabilizar el problema, para luego afrontar un diseño más realista que garantice la recuperación de lo invertido por las partes. Se debe lograr que todos hagan suyas las dificultades, porque resolverlas beneficiará también a todos.

Lograr que todos los actores participen propiciará lapso de estabilidad, que debe servir al empresario para acometer las correcciones necesarias, mientras los demás sobrellevan el momento crítico sin presiones añadidas, al tiempo que otras piezas vuelvan a confiar y amplíen su apoyo poco a poco.

Ahora llega el momento de la concienciación del empresario. Una vez ha estabilizado su negocio, tardará mucho en recuperar su ritmo de beneficios. Es decir, lo que ha conseguido no le proporcionará ingresos en su economía personal a corto plazo, simplemente le servirá para equilibrar la balanza a fin de hacer frente a los compromisos con proveedores, inversores y recursos básicos.

Sin embargo no existe más salida que afrontar la realidad, impulsar el movimiento financiero del negocio para absorber la deuda adquirida, que es el verdadero motivo de erosión de la base de sustentabilidad de una empresa. Por lo tanto, todo se fundamenta en equilibrar la deuda, cambiar el sistema de control que se había llevado hasta ese momento y aumentar la transmisión de estabilidad, para que los usuarios acudan sin pensar en debilidades ni en peligros de cierre.